Pensamiento!
Definitivamente en ocasiones las personas por las cosas que “le gustan” pierden el norte, y hasta el razonamiento sensato, se olvidan de valores indispensables para la convivencia humana como el respeto y la consideración (vista esta, de manera inter e intrapersonal) dejando de lado los sentimientos de los demás y exponiéndose a atravesar situaciones que conllevan a afrontar decisiones difíciles, tanto para ellos mismos y difíciles y sopesadas para los que lo rodean. Exponerse sin más ni más a correr riesgos que pongan en peligro su integridad física, hacer tambalear su economía y generar zozobra y angustia en sus seres queridos. En pocas palabras hacer gala de una gran muestra de egoísmo y desconsideración.
Ahora bien, puedo entender que quizás nosotros de manera inconsciente empujemos a los demás a hacer parte de esas cosas o a tomar ciertas de esas decisiones inconvenientes, y digo de manera inconsciente pues lamentablemente esas personas se encierran en sí mismos y no son capaces de retroalimentarse con uno, guardando consigo un cúmulo de resentimientos validos y en muchos casos infundados, detalles y matices negativos que van como una enfermedad carcomiendo las cosas buenas, permitiendo que cualquier sensación de inferioridad se apodere del resto y acabe con las cosas buenas.
Las despedidas suelen ser amargas, nos hacen sentir mal y nos dejan una sensación de vacío cuando no son despedidas consensuadas o producidas por hechos que nos hagan crecer o ir por las cosas que creemos, pero despedida al fin es una ruptura, una especie de disociación de algún vínculo o de sentimientos.
Creo en las personas, creo en el crecimiento de uno y de los demás de manera mancomunada, creo en la buena comunicación y en los buenos sentimientos.
Ahora bien, puedo entender que quizás nosotros de manera inconsciente empujemos a los demás a hacer parte de esas cosas o a tomar ciertas de esas decisiones inconvenientes, y digo de manera inconsciente pues lamentablemente esas personas se encierran en sí mismos y no son capaces de retroalimentarse con uno, guardando consigo un cúmulo de resentimientos validos y en muchos casos infundados, detalles y matices negativos que van como una enfermedad carcomiendo las cosas buenas, permitiendo que cualquier sensación de inferioridad se apodere del resto y acabe con las cosas buenas.
Las despedidas suelen ser amargas, nos hacen sentir mal y nos dejan una sensación de vacío cuando no son despedidas consensuadas o producidas por hechos que nos hagan crecer o ir por las cosas que creemos, pero despedida al fin es una ruptura, una especie de disociación de algún vínculo o de sentimientos.
Creo en las personas, creo en el crecimiento de uno y de los demás de manera mancomunada, creo en la buena comunicación y en los buenos sentimientos.
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