Insisto con el Tema de las Relaciones Interpersonales!
Acá estoy nuevamente con el tema de las relaciones interpersonales, tema que de por si no se agota a menos que nos mudemos a una isla desierta.
Esta vez me llama la atención la facilidad que tienen algunas personas para desprenderse se ciertas relaciones (no me refiero exactamente a relaciones amorosas), relaciones que de alguna u otra forma tuvieron su momento y furor, pero que fueron mermando porque por más que usemos mucho una cosa, sin mantenimiento tienden a dañarse. Relaciones que se limitan más a un interés, un interés lamentablemente más orientado a un beneficio diferente que el de disfrutar de la compañía o roce social que nos puede dejar esa determinada relación.
Lamentablemente, a veces el bagaje que nos acompaña debido a las experiencias vividas, nos hace extrapolar ciertos comportamientos y ciertas actitudes, con personas ajenas a ello, haciéndolas victimas y partícipes de esos problemas, sin que los demás sean responsables de ello, generando con eso que el entorno de quien actúa de esa manera (muchas veces actuando así hasta de forma inconsciente), se alejen o prefieran prescindir de esa compañía o relación, debido a los tratos y expresiones que simplemente no le agradan o que no justifican.
Cuando andas a la defensiva, las personas se han de dar cuenta de ello, abriendo muchas interrogantes en los demás, donde la primera de ellas suele ser la de ¿Por qué tiene que ser o actuar así?, pero bueno, eso es algo más introspectivo que otra cosa, y no todas las personas a lo largo de su vida llegan a efectuar ese proceso.
La autoestima es un aspecto fundamental en todo esto, mientras menos estimulada este nuestra autoestima, más tendemos a comportarnos de manera autodestructiva y pretendiendo arrastrar con ellos a quienes nos rodean.
El querer ser el centro de atención en todo momento y contexto, cuando venimos arrastrando con muchos de los aspectos indicados hasta ahora, suele ser un arma de doble filo, pues atraemos a los demás a nosotros, pero colocamos una diana en la espalda de todos esos problemas interpersonales que nos acompañan, y cuando los demás se dan cuenta de ello, simplemente se alejan, para evitar ser arrastrado por todo eso.
Evitemos hablar mal de los demás, más cuando se hace en un contexto y lugar frecuentado por varias personas de un mismo entorno, ya que lejos de hacer mella en la integridad de los demás por hablar de ellos, lo que hacemos es dirigir la atención de ese entorno a nosotros mismos sin darnos cuenta, colocándonos pues sin querer en el lugar donde ponemos a los demás.
Debemos recordar, que todas las cosas que decimos y que hacemos, tienen repercusiones diferentes en las personas, que no podemos tratar a todos por igual, ya que cuando tratamos a todas las personas por igual, irrespetamos las individualidades de cada quien, actitud que suele ser un error garrafal, cuando los demás se dan cuenta de ello. Cada quien se siente especial y como tal deberíamos intentar hacerlos sentir, lo cortes no quita lo valiente, la idea es que no seamos nosotros mismos los que en medio de tanta gente, termínenos viviendo en una isla desierta, alrededor de un mar de personas capaces de aportar tanto a cada uno de los planos de nuestras vidas y a quienes podemos aportarles nuestras compañía.
Ofrecer disculpas a los demás, no nos hace débiles ni menos persona, al contrario, nos hace ser mucho mejor ser humano. Eso si, si las disculpas son sinceras.
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